Mostrando entradas con la etiqueta Subversión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Subversión. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de enero de 2009

Argentina tiene héroes

LA BUENA MUERTE


Tomado del Blog de Cabildo

Agradeceré que se sirva publicar la siguiente aclaración sobre la causa de la muerte del mayor Horacio Fernández Cutiellos. Como es sabido, él se desempeñaba como segundo jefe del RIM 3 de La Tablada y sucumbió luchando contra los guerrilleros izquierdistas que asaltaron ese cuartel el día 23 de enero de 1989. Acerca de los sucesos en sí, nada me cabe decir, desde que los hechos tienen mejor consistencia que las osadas interpretaciones que se hacen de ellos. Pero sí deseo dar testimonio de la falsedad de las versiones políticas que han atribuido su muerte (de la de los otros, como no me consta, no digo nada), a una supuesta “defensa de las instituciones por su acrisolada fe democrática”.
Pienso que la muerte de una persona es una cosa muy seria —no contamos con otra vida en esta tierra— como para jugar con ella. Bien decía el asesinado dirigente español José Antonio Primo de Rivera, que “Dios no me concedió la vida para que la quemara en holocausto a la vanidad como un castillo de fuegos artificiales”. Las personas que comprenden el sentido de la muerte son las que otorgan un genuino significado a la vida. Otro español, también asesinado por las fuerzas autodenominadas “democráticas”, el escritor Ramiro de Maeztu, pudo decir a sus victimarios: “Ustedes no saben por qué me matan, pero yo sí sé por qué muero”. Desde tal perspectiva es que me animo a sostener que Fernández Cutiellos conocía las solas cosas por las que cabe ofrendar la vida. Me explico. En 1980 tuve la suerte de trabar amistad con él. Lo invité a mi modesto hogar y desde entonces permanecimos en cordial comunicación.

Aclaro que no soy persona de prodigar mi amistad. Como Eduardo Mallea estimo que no conviene afincarse con aquellos para quienes no cuentan las cosas altas del espíritu. Pues, con Fernández Cutiellos fui amigo porque nos unían la misma fe y los mismos ideales patrióticos. Si intentara definirlo, diría que era uno de esos que nuestros enemigos llaman “un integrista o un fundamentalista”. O, dicho en mejor castellano: que era un cristiano creyente. Por la Biblia sabía que no se puede servir a dos señores. Por eso, disponía de una fe única y trascendente. No era politeísta ni fetichista. Creía que solamente Jesucristo era la verdad, el camino y la vida. A las cosas de este mundo las juzgaba según la razón y la experiencia histórica. No confundía a Dios con la Constitución, ni a la Biblia con un calefón. Como creía ya en una religión, no necesitaba confesar otros credos inmanentistas, fueran los de Voltaire, Marx, el “american way of life”, el progreso indefinido de la humanidad o la redención por el proletariado internacional. Como apreciaba el justo valor de la vida, sabía que sólo podía disponer de ella por el bien común nacional. Esto es, que no la dilapidaría por un gobierno o un sistema de gobierno.

Además, era soldado por vocación. Había jurado a la Patria seguir fielmente a su bandera y defenderla hasta perder la vida. Juramento muy solemne para un hombre de honor como él, que no podía mezclar con promesas más pedestres. El 23 de marzo de 1983 me escribió una carta en la que me confiaba que “siempre trataba, conforme a la palabra, de librar pobremente el buen combate diario”. Entre pobres nos entendíamos. Por eso, me añadía: “Los tiempos se presentan difíciles… el enemigo terrorista se reorganiza rápidamente. La economía en estado de agonía… el grado de disolución avanzado de la familia, la inmoralidad reinante… la confusión política que se enseñorea del pueblo, etc. etc., y la poca «calidad» humana de nuestro ejército «profesionalista» conspira para que todo explote en una guerra civil. Creo que sólo podemos esperar que dentro de tres, cuatro o cinco años sobrevenga otro «golpe» liberal o la Nación se disuelva, o sea pasto de sus enemigos históricos. O que Dios Nuestro Señor, que como Ud. bien dice «es criollo», nos ilumine y nos saque de este pozo en el que estamos metidos, fundamentalmente por no reconocerlo como nuestro Rey”.

Y, en otra misiva, me advertía que se aprestaba para la “segunda batalla con los irregulares al servicio del imperialismo soviético”, que en su entender, se libraría antes del “inexorable combate con los sajones”. Esperaba, con el poeta Rainier María Rilke, la gracia de una muerte propia, en combate contra los enemigos de la tierra de sus padres. Entiendo que Dios Nuestro Señor ha escuchado sus oraciones. Y le otorgará la palma de mártir y de héroe que se merece. Cual Martín Fierro, había puesto su fe en Dios, “y de Dios abajo, en ninguno”. De modo que las torpes injurias con que se ha pretendido rodear su muerte, nada le importarían. Pero yo aprecio que era de toda justicia que la verdad brillara. Él no ha muerto por el régimen democrático, por la reforma de la constitución, por el traslado de la capital, o por el sistema métrico decimal. Quienes tengan “fe” en esas cosas u otras similares, que jueguen con sus propias vidas, que no les va a faltar ocasión. Mientras tanto, exijo respeto por la memoria de mi inolvidable amigo Horacio Fernández Cutiellos, caído por Dios y por la Patria.


Enrique Díaz Araujo

miércoles, 5 de noviembre de 2008

30.000 "desaparecidos": ¿Verdad o Mito?



LA MENTIRA DE LOS DESAPARECIDOS:


Destruyendo el mayor mito de la Historia Argentina.



Comentando los Mandamientos, Santo Tomás llega al octavo y nos explica que se puede mentir de tres modos diversos: acusando falsamente, acudiendo a testigos mentirosos y sentenciando injustamente mediante jueces inequitativos. Mienten los detractores que arrebatan el buen nombre, los que los escuchan complacientemente, los aduladores y murmuradores que se hacen eco de los embustes propagándolos por doquier, item susurratores, agrega el Aquinate, que es decir también los chismosos, a quienes maldice la Escritura porque “turban a muchos que viven en paz” (Eccli 28,15).

Abundando en ciencia y en prudencia, el Santo Doctor considera cuatro motivos por los cuales ha de ser reprobada toda patraña. Porque nos asemeja al demonio -mentiroso y padre de la mentira-, porque trae la perdición para el alma, porque desprestigia la fama y la honra, y porque hace imposible la vida social, ya que si los hombres no se dicen la verdad recíprocamente, la concordia entre ellos desaparece, y con ella la causa formal del orden comunitario.

Valga el introito para inteligir y evaluar el tema central que aquí presentamos. Porque la llamada cuestión de los desaparecidos no es sino una redonda y escandalosa impostura, a la que se le aplican todas y cada una de las atinadas observaciones de Santo Tomás.


1- Mentira Cuantitativa

Empieza por ser un fraude la cifra, puesto en evidencia con aritmética precisión, ya no en sesudos estudios críticos elaborados por quienes tienen legítimo interés en refutar la fábula, sino por los mismos fautores de la misma. Los autotitulados organismos defensores de los derechos humanos, desde la vernácula Conadep hasta el europeo Farhenheit, pasando por la descomedida Amnesty, jamás han calculado ese número sino otro que –en las más abultadas de las conjeturas- no llega a su tercera parte. Y autores como Richard Gillespie, que no pueden ser acusados de parcialidad favorable a las Fuerzas Armadas, editan libremente sus conclusiones al respecto, sin sobrepasar el veinticinco por ciento del mítico guarismo.

No calculó 30 mil la actual Secretaría de Derechos Humanos, ni la Embajada de los Estados Unidos, ni la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, ni el Estado de Israel, cuando el 24 de septiembre de 2003 reconoció que los 2000 judíos desaparecidos conforman el 12% del total. Dato que revelaría que el total es entonces de 16.700 personas.

Hay otro cálculo, a cuya cruda veracidad asimismo se le huye. Y es aquel, según el cual, cada indemnización estatal por desaparecido pudo alcanzar la cifra de 244.000 dólares, repartidos entre deudos, abogados y agrupaciones derechohumanistas. Como sucedió en el caso del Sr. Hagelin, en tiempos de De la Rua, siendo beneficiado aquél con la suma de 702 mil dólares, graciosamente repartidos con el abogado Aníbal Ibarra. Es el negocio del holocausto, como lo llamara para análogo caso el israelita Norman Finkelstein en su libro homónimo.

Imaginamos la objeción supuestamente humanitaria y nos aprestamos a responderla. Porque lo que aquí queda demostrado al certificarse la mendacidad de los dígitos, no es que treinta mil vidas valgan más que una, o que nueve mil homicidios sean menos graves que sus sucesivos múltiplos, sino que el marxismo miente a sabiendas, miente deliberada, pertinaz e impunemente, no sólo porque conoce el papel que juega el engaño en la guerra cultural, sino porque se tiene bien aprendida la estrategia de la imposición ideológica. Maniobra envolvente esta última, que necesita –para completar su enredo dialéctico y reduccionista- aquella malsana magia de la cifra de la que habla Sauvy, en virtud de la cual una vez sacralizada una algoritmia, la veneran sin hesitar los devotos del culto a la numerología, en clásica expresión de Sorokin. Tan útil resulta a las izquierdas este cuantitativo embuste, que el actual presidente Kirchner lo institucionalizó formal y públicamente, dirigiendo la palabra ante la mismísima ONU apenas asumido su mandato. Lo había hecho con anterioridad ya varias veces, pero la entidad del recinto que escuchaba su ceceoso alegato, le confiere a la indigna trufa del primer mandatario el carácter de una nueva historia oficial, huera de toda veracidad, como su antecesora liberal del siglo diecinueve.

No se ha medido aun suficientemente la gravedad de aquellas declaraciones del juez Alfredo Humberto Meade –hechas públicas el 15 de noviembre de 2002- según las cuales, y sorprendido vivo cuando el libelo Nunca Más lo apuntaba como desaparecido, reconoció pimpante el oprobioso fraude, pues era su modo de homenajear a los caídos, según dijo. Desenmascarado quedaba el repugnante truco del marxismo, por enésima vez. A la vista de todos se enseñoreaba la falacia, sabiéndose positivamente que el caso del usía felón era uno entre centenares, o quizás entre miles. Fue vana la evidencia para una sociedad envilecida que se nutre de sofismas, y mucho más para los multimediáticos artífices de la tramoya. La cifra quedó intacta y ganó fuerza. Podrá negarse la trinidad de Dios, el triple seis de la Bestia, la obvia decena del Decálogo u otros sagrados números. Quien niegue el invento de los treinta mil desaparecidos, sea anatema.


2- Mentira cualitativa

Fuera de su faz cuantitativa, la cuestión contiene otra estafa, ya no sobre el volumen de los desaparecidos sino sobre la naturaleza de los mismos.

No se dirá de ellos nada que defina su condición de victimarios; nada que señale su militancia terrorista, su inserción en la ofensiva guerrillera, sus actividades subversivas, sus enrolamientos crapulosos en un aparato comunista internacional. Antes bien, los eufemismos están a la orden del día y se multiplican con la imaginación de los propagandistas de la izquierda. Sea la sentimental y plebeya denominación de chicos, la científica calificación de utopistas o la técnica señalización de disidentes, van y vienen las elipsis idiomáticas, al solo objeto de escamotear lo que debería ser el punto vertebral de dilucidación: si los que resultaron desaparecidos eran culpables o no de integrar un ejército irregular de partisanos alzados contra la Nación. Si cometían o no sus actos depredadores con el apoyo logístico e ideológico de por los menos dos Estados Terroristas, el Cubano y el Soviético.

También aquí hemos de anticiparnos a una objeción previsible, y alzamos la voz firmemente para recordar que lo que diremos lo dijimos mientras ocurrían los hechos. Reos o inocentes no hay criaturas que merezcan el destino de desaparecidos; si lo último por razones manifiestas, si lo primero porque es legítimo el recurso a la pena de muerte, públicamente ejecutada y responsablemente decidida. Pero los subterfugios con que se adultera la identidad de los desaparecidos, no es para defender a los inocentes sino para reivindicar a los culpables. No para llorar a los inocuos sino para exculpar a los criminales.

Como en semejante materia –como en todo- es lógico que el sentido común reclama un lugar aunque se lo expulse intencionadamente, no han faltado reconocidos terroristas que se han negado a los disfraces semánticos. Desde Página 12, el 17 de marzo de 1991, nada menos que Firmenich reconoció sentencioso: “habrá alguno que otro desaparecido que no tenía nada que ver, pero la inmensa mayoría eran militantes, [eran] hombres capaces de elegir su vida”, y de hacer lo que hicieron “con conciencia, con pasión”. “No hay derecho” –redondea el sicario- “a transformar en una estupidez todo eso”. La estupidez, traduzcámoslo, es querer hacernos creer que murieron por error, damnificados por la intrínseca crueldad castrense. La estupidez, insistamos, es obligarnos a deducir que de la inmoralidad del procedimiento por el que alguien es forzado a desaparecer, se sigue la inculpabilidad del mismo o lo que es peor, su necesaria glorificación.

Ni fueron treinta mil, ni fueron necesariamente inocentes. Dos verdades que es necesario repetir hasta escandalizar; dos mentiras -las que nieguen estos asertos- que es necesario desenmascarar.


3- Mentira moral

Queda un tercer ámbito de análisis de esta delicada cuestión, ya no cuántico ni conceptual sino moral.

Creyeron muchos al principio, que quienes reclamaban los cuerpos de sus parientes, lo hacían asistidos del comprensible dolor, contritos ante el drama, contestes en que la guerra –por feroz que resulte- no puede avasallar el derecho natural de enterrar a los muertos. La comparación con la helénica Antígona se imponía casi espontáneamente, y allí estaba la obra de Marechal –Antígona Vélez- para recordarnos que la tragedia de Sófocles, aplicada a la patria argentina, reclamaba una cruz para los caídos de un lado y del otro, conforme a nuestras mejores tradiciones.

Pronto se supo –y quien no quiera saberlo hoy es un cómplice del mito rojo- que no era el rescate de cuerpos entrañables ni la erección de sepulcros con cruces, los móviles de aquellas feroces reclamantes. No era la voz de la heroína sofocleana que, en pleno paganismo, le impetraba evangélicamente al tirano Creonte, “no nací para compartir el odio sino el amor”. Era exactamente lo contrario. Era el grito soez de un odio destemplado y rencoroso, la manipulación del luto, internacionalmente financiado, el impiadoso uso de cadáveres que se arrojaban al rostro del enemigo como si fueran balas, la expresión inequívoca y explícita de que aquellas furias sólo querían continuar desatando la insurrección marxista. De cien maneras diversas, a cual más chabacana y gruesa, lo ha dicho la señora Bonafini en los últimos cinco lustros; y ha ido tan lejos en su monstruosa verborragia vindicativa, que no pocos de sus admiradores creyeron oportuno tomar alguna distancia pública. Excepto quien funge hoy de presidente, que se ha declarado su hijo.

Madres, Abuelas, Hijos, y un sinfín de grupos solidaristas afines, responden a una estrategia perfectamente diseñada de instrumentación de la sensibilidad colectiva, cuyos subsidios suculentos han sido y son proporcionados por fundaciones capitalistas, amén del apoyo recibido por el mismísimo Departamento de Estado de los Estados Unidos, tal como lo reconoció -entre otros- Julio Santucho, en su libro Los últimos guevaristas. La cuestión de los desaparecidos entonces –así como la esgrimen quienes se arrogan su entera representatividad- está en las antípodas de encarnar el prevalecimiento del derecho natural. Contrario sensu, reivindica para sí una jurisprudencia cuyo norte no es la justicia sino la venganza ,no la ecuanimidad sino el encono, el revanchismo y el desquite inmisericordioso. Es la suya la ley de la peor clase de iracundos: la de quienes no se aplacan ni perdonan ni olvidan, y viven sombríamente masticando su rabia, sus maldiciones y sus agravios, gozando con la destrucción de sus oponentes. Con razón San Pablo les decía a los Efesios “si se enojan no pequen”, porque no es lo mismo la santa ira que la cólera movida por los demonios.


4- La impostergable verdad

Mentira cuantitativa, conceptual y moral ésta de los desaparecidos.

Mentira –y vuélvase a las palabras de Santo Tomás con que empezamos- que cuenta para su afianzamiento con falsos acusadores y jueces facciosos, con arrebatadores profesionales del buen nombre y chismosos de todo jaez, con profesionales del ardid inescrupuloso solventados por Fundaciones norteamericanas y otras colaterales de la Revolución Permanente. Tal vez se entienda ahora –desde esta perspectiva teológica que nos ofrece el Doctor Angélico- porqué la sociedad argentina vive en tensión y en discordia. Difícilmente se pueda vivir de otro modo cuando se le niega su lugar preemiente a la virtud de la veracidad.

Ante tal estado de cosas es necesario salir al ruedo para llamar a los hechos y a las personas por sus nombres. De un modo nada complaciente, tanto para fustigar a los responsables de las desapariciones como para los encanallecidos embusteros que han hecho de ellas un dogma de fe. Defendiendo lo defendible –la guerra justa librada por las Fuerzas Armadas contra el marxismo- y condenando lo que la conciencia cristiana no puede sino reprobar. Abundando en detalles históricos que la amnesia intencional provocada por las izquierdas, hacen hoy imposibles de recordar. Detalles, por ejemplo, como los que emergen de la jurisprudencia utilizada habitualmente para calificar a los militares de fautores de crímenes de lesa humanidad. Tanto de los pliegos respectivos de la Amnesty como los de la Corte Penal Internacional, surge la probanza de que la tipificación de un crimen de lesa humanidad, requiere la juntura de requisitos perfectamente aplicables a las acciones de la guerrilla, incluyendo el que sostiene que tales homicidios, para ser rotulados como tales, "tienen que haberse cometido de conformidad con la política de un Estado o de una organización". Más de un Estado Comunista apoyó y dirigió las operaciones marxistas. Más de una organización nativa, americana e internacional respaldó sus operaciones bélicas y políticas.


5- Por siempre

Pero mientras gobiernan los Montoneros y el ERP, y los remozados e impunes subversivos ocupan las calles, los foros, las plazas, los estratos oficiales y los oficiosos; mientras los mass media se regodean con su módico Nüremberg local y casero, hay otros que ya no pueden hacerse presentes y cuyo recuerdo quisieran borrar por decreto de la memoria patria. Son los ilustres caídos en la guerra justa contra el Marxismo Internacional. Los guerreros cabales que se batieron en el monte y en la selva o en los laberintos urbanos donde se escondían y acechaban los asesinos terroristas. Los combatientes reales, los que tuvieron la suerte de enfrentarse con uniforme y bandera desplegada, o aquellos otros que hubieron de hacerlo -como en toda guerra no convencional- yendo y viniendo cual un ejército de sombras. Porque sólo el cómplice o el necio puede creer que al terrorista agazapado, camuflado y mimetizado con la población normal, se lo debe atrapar con la chapa identificatoria a la vista y previo aviso de allanamiento.

Los que cayeron a campo abierto, o pateando esas guaridas inmundas desde las que se planeaba y ejecutaba a diario el asalto contra la Nación. Los que tuvieron que luchar no únicamente contra los guerrilleros, sino contra la soledad del mando cuando los más altos responsables no estampaban sus firmas al pie de sus órdenes o sentencias, ni procedían como era éticamente exigible. Los que se enfrentaron, junto con las balas enemigas, con la pequeñez de los amigos, las defecciones de las cúpulas castrenses, las deserciones de los flojos, las inmoralidades de los «propia tropa», las angustias de los subalternos, las demencias de los oportunistas, y pese a todo, salieron limpios y rectos sin renunciar a la Fe en la causa por la que se combatía. Los soldados sorprendidos en la vigilia o en el sueño, en la puerta abatida a empellones de una «cárcel del pueblo» o en la conducción de una patrulla en Tucumán, «arma al brazo y en lo alto las estrellas». Los que cada noche se despedían de sus hogares sin saber si regresarían al alba, mientras dormían amparados por la seguridad que les daba tales operativos, muchos, muchísimos de los miserables que ahora levantan el dedo acusador. Los que sobrevivieron -heridos, mutilados, presos, nunca como antes- y que han sido ensuciados por la pasquinería amarilla, sin derecho a réplica, y deben explicarle ahora a sus hijos y nietos quiénes han sido realmente los verdugos de la argentinidad.

Todos ellos y tanto más, han muerto y han peleado por la auténtica grandeza argentina. No dieron sus vidas, como dicen algunos que así creen homenajearlos o poder llamarse "amigos y familiares", para que ahora «disfrutemos de esta paz, de esta libertad, de esta democracia». Ofende sus recuerdos el sólo pronunciar tamaños disparates. Cayeron y pelearon por lo Eterno y lo Permanente. Cayeron y pelearon por la Cruz y la Bandera Azul y Blanca. Cayeron y pelearon por Dios y por la Patria. Por eso -y que tomen nota los criminales de guerra que hoy gobiernan- su lucha no ha concluido. Alguna vez volverá la verdad por sus fueros conculcados. Alguna vez, el Dios de los Ejércitos, hará caer sobre esta tierra cautiva y mancillada, la bendición de su santa y justiciera ira. Entonces, será la victoria pendiente. Una victoria exacta, límpida, rotunda y clara. Por siempre.


Dr. Antonio Caponnetto

martes, 2 de septiembre de 2008

La lacra subversiva que dirige la anti-patria.


Los terroristas del gobierno de los Kirchner

Una de las principales banderas de la administració n Kirchner es la de la 'reivindicació n y defensa de los Derechos Humanos'. Dentro de esta prédica, lo que realmente se nota es una reivindicació n a la ideología terrorista de los 70.


Aquí están, estos son: pasado y presente de los funcionarios K, por Pablo Docimo (Tribuna de Periodistas)

- Miguel Bonasso:
Diputado y asesor presidencial.
Integraba el comando de montoneros en el área de prensa e inteligencia.
En los '70 dependía directamente de los jefes de la inteligencia montonera Rodolfo Walsh y Horacio Verbitsky, quienes tenían a su cargo la elección de los blancos para sus atentados.
Como integrante de la 'Columna Capital' de Montoneros habría participado del asesinato de José Ignacio Rucci, dos días después de la asunción de Perón en septiembre de 1973.
El objetivo montonero era 'tirar un fiambre en la mesa de negociaciones de Perón' ya que este se negó a asignarles 400 cargos electivos que quisieron exigirle en las listas con que ganó las elecciones.

- Carlos Kunkel:
Diputado, asesor presidencial, Vocero Presidencial y Subsecretario
Fue expulsado del movimiento peronista en 1974 por 'traidor, contumaz, estafador de los votos de Perón, desleal al justicialismo y antipopular' .
Asesino procesado y convicto durante la dictadura militar, fue beneficiado por la Ley del Punto Final durante el gobierno de Raúl Alfonsín en 1984.
En 1974 participó de la autodenominada 'Operación Primicia' que intentó copar el Regimiento 29 de Formosa, donde asesinaron a 12 integrantes de las FF.AA (en su mayoría conscriptos) e hirieron a otros 20.
En su 'gloriosa' incursión mataron a diez civiles, tres de ellos menores de edad.
Este intento incluyó la toma del aeropuerto del Puyu y el secuestro de un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas y un Cessna de la Gobernación de Corrientes, hecho donde asesinaron a los dos custodios del gobernador, a quien tuvieron de rehén durante la operación.
Fracasado el intento huyeron con ambos aviones y el Boeing debió aterrizar en una pista precaria de la localidad de Susana en la provincia de Santa Fe, mientras que el Cessna se dirigió a Corrientes con varios delincuentes heridos.

- Nilda Garré de Abal Medina:
Ministra de Defensa.
Militante montonera y esposa de uno de los dos ilustres hermanos Abal Medina, dirigentes montoneros de origen Tacuara y JP.
Uno de los hermanos ejecutó de un tiro en el pecho al General Aramburu rematándolo con otro en la cabeza en abril de 1970, en tanto que el otro fusiló al Dr. Arturo Mor Roig en agosto de 1974.
En ambos casos habría servido de apoyo táctico-militar para el 'ajusticiamiento en nombre del pueblo' que ellos representaban.
Los méritos de la Oficial Primera 'Comandante Teresa' (Garré) la llevaron a ocupar el ministerio que hoy dirige.
No hay que ser un experto en temas militares para darse cuenta que todas sus medidas apuntan a degradar y humillar a las Fuerzas Armadas y a sus integrantes.
Está cuestionada por la Justicia por haber autorizado la exportación de elementos militares como chatarra.
Por este hecho, en el que la Aduana detuvo el cargamento, supo derivar las responsabilidades a Caperucita Roja y su abuelita con el apoyo del Sr. Presidente de la Nación y el Sr. Ministro del Interior Aníbal Fernández.
Todo va a quedar en nada por ser la esposa de Abal Medina y Montonera Jefe.
Si la cosa se le pone fea van a destituir al Juez que lleva la causa.

- Eduardo Luis Duhalde:
Secretario de Derechos Humanos.
Desde su revista 'Militancia' , en los años '73 y '74, alentaba, estimulaba, y aplaudía los actos llevados a cabo por las organizaciones que imponían el terror para alcanzar el poder.
Desde sus páginas se ocupó de publicar las condiciones de los guerrilleros para liberar un ejecutivo norteamericano secuestrado por montoneros;
como así también aplaudió el secuestro de José Scioli (hermano del actual Vicepresidente de la Nación) quien inmoralmente no tiene problema alguno en compartir ambientes de poder con los secuestradores de su hermano.
Su publicación incitaba a la 'Justicia popular', a la 'guerra popular para alcanzar el poder' y a 'eliminar de estas tierras a la raza de oligarcas explotadores' .
Estuvo en Nicaragua para formar, con Enrique Gorriarán Merlo, el M.T.P (Movimiento Todos por la Patria) que atacó el Regimiento La Tablada en 1989, y habría formado parte del asesinato mercenario del ex Dictador Anastasio Somoza en Asunción - Paraguay, confesado en una entrevista televisiva pública por el asesino Gorriarán Merlo.
Hoy defiende los Derechos Humanos de sus camaradas de armas.

- Sergio Berni:
Teniente Coronel en actividad.
Referente de nivel del Movimiento Militancia Social (Piqueteros duros),
Revista como Director de la Subsecretaría De Abordaje Territorial del Ministerio de Acción Social a cargo de Alicia Kirchner.
Tiene un pasado subversivo lo que lo aísla de su condición de militar en actividad.

- Urien, Julio César:
Actual Teniente de Fragata
(Cargo restituido por el Dr. Kirchner con pago de haberes 'caídos' desde 1972 al 2006).
Presidente de Astilleros Río Santiago.
En 1972 fue integrante de un grupo de subversivos que intentó copar la ESMA siendo guardiamarina en actividad.
Actuó como 'entregador' traicionando a su fuerza, con lo que fue pasible de las sanciones militares que le correspondían el Código de Justicia Militar vigente en cualquier país del mundo.
De acuerdo a la sanción que le correspondía fue dado de baja de la Armada, degradado, y encarcelado por Traición a la Patria no por su condición de Montonero sino por la traición a su condición de militar
y al uniforme que vestía. Indultado, pasó a la clandestinidad donde revistó en las últimas filas de montoneros bajo el alias de 'el almirante'.
Por cuestiones de disciplina interna de los guerrilleros se lo destinó castigado a construir 'Cárceles Del Pueblo' en las que se sometía, torturaba y asesinaba a secuestrados
(Sal lustro, Donati, Larrabure, Alemán, Ibarzábal, José Scioli, Mendelsohn, Crespo, Jorge y Juan Born, etc.).
Perteneció a la columna capital de Montoneros, que llevó a cabo (entre otros muchos) el asesinato de José Ignacio Rucci.
Fue el redactor del 'Manual de Instrucción de las Milicias Montoneras'.

- Rafael Bielsa:
Ex Canciller. Diputado 'renunciante de la Provincia de Bs. Aires'
Tras su derrota en Santa Fe.
Militante montonero en la Ciudad de Rosario natal. Militaba como montonero siendo auxiliar de la Fiscalía N ° 2 de los Tribunales Federales de Rosario por lo que habría participado de diversos atentados y acciones comando para montoneros.
En 1977 fue detenido y 'torturado' para ser luego liberado optando por el exilio voluntario al que se hacían acreedores quienes brindaban generosa información a las FF.AA.
Entre 1982 y 1983 trabaja para Augusto Pinochet en Chile, como asesor para un proyecto de Informática chileno.
Seguidamente trabaja para Alfonsín, Pinochet, Menem, de la Rúa y Kirchner.

- Carlos Bettini:
Embajador en España.
Su extremo compromiso y militancia montonera lo lleva a asesinar por la espalda de varios tiros (operación tipo 'ETA') al Capitán Jorge Bigliardi en enero de 1975 (durante el Gobierno constitucional) , cuando salía de su casa con un hijo menor de edad a hacer compras familiares de domingo por la mañana.
Pertenecía a la Columna Capital de Montoneros.
Inexplicablemente España aceptó sus Cartas Credenciales y hoy es el Embajador de todos los argentinos en nuestra 'madre patria'.

- Humberto Tumini:
Subsecretario de la Función pública del Gobierno de la Ciudad de Bs. As.
Terrorista encarcelado en 1971 por juicio de la Cámara Nacional Federal en lo Penal.
Es uno de los miles que salieron el 25 de mayo de 1973 gracias a la apertura de cárceles producida por Esteban Righi y Héctor J. Cámpora. Amnistiado por Decreto 2509/73 , pasó a la clandestinidad desde donde retomó sus actividades terroristas ...
Salió del país en 1976, para volver con su compañero montonero Rafael Bielsa en 1980 trabajando para las Fuerzas Regulares de la Nación como 'topo' entregando a sus camaradas que regresaban
para la contraofensiva montonera.

- Alicia Pierini:
Defensora del Pueblo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Fue militante montonera con grado de oficial.
Se exilió y luego regresó al país con Bielsa y Tumini para ejercer las mismas funciones de 'topo' que llevaron a la muerte a los que volvían para una lucha más encarnizada que la anterior.

- Roberto Felicetti:
Brevemente Director de Políticas de Reciclado Urbano.
Fue uno de los guerrilleros que asaltó el Cuartel de La Tablada militando en el Movimiento Todos por la Patria de Gorriarán Merlo en 1988, donde hubo 39 muertos.
Recuérdese que el soldado conscripto Tadeo Tadía fue aplastado por el camión robado minutos antes a Coca Cola con el que ingresaron al cuartel 'en nombre del pueblo'.
Fue condenado a prisión perpetua e indultado por el Presidente Eduardo Duhalde en 2002.

- Mario Kastelboim:
Titular de la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires.
Montonero con grado de Oficial en los años de secuestros, asesinatos, copamientos de cuarteles, comisarías y pueblos.
Fue, en 1973, Decano de la Facultad de Derecho, convirtiéndola en escuela de adoctrinamiento trotskista y reclutamiento de 'perejiles'.

- Eduardo Anguita:
Periodista de la Revista 7 días.
Director de Canal 7.
Como integrante del E.R.P. en 1973 asaltó el Comando de Sanidad del Ejército en pleno Gobierno Justicialista de Perón.
Durante las acciones asesinaron al Teniente Coronel Juan Duarte Ardoy e hirieron con ánimo de matar a soldados conscriptos por el sólo hecho de vestir el uniforme del ejército, lo que los convertía en enemigos de sus ideales.
Su consigna era 'derrotar a la Burguesía y al Ejército opresor'
(En plena democracia.. .).
Detenido por los hechos del Comando de Sanidad, fue procesado y cumplió prisión hasta 1983 en que fue amnistiado por la Ley de Punto Final dictada por el Presidente Raúl Alfonsín.
En 2006 cobró la indemnización de U$S 252.000 por haber atentado contra la Democracia durante el Gobierno de Cámpora.
Al día de hoy, su premio como militante montonero es ser Gerente de Canal 7...

- Hernán Invernizzi:
Funcionario de la Defensoría del Pueblo en el Gob...
De la Ciudad de Bs. Aires.
(Área Cultura y Represión).
Terrorista del E.R.P.
Cumplía con el Servicio Militar Obligatorio en el Comando de Sanidad del Ejército donde -reclutado por los guerrilleros- ofició de entregador de la unidad a los subversivos pro-cubanos comandados, entre otros, por Eduardo Anguita.
Fue detenido y procesado, bajo el código de Justicia Militar como correspondía a su estado militar de conscripto bajo bandera, y cumplió prisión hasta 1986 en que fue representado por el Dr. Beccar Varela (cuestionado por el actual gobierno por atender causas de militares detenidos) y logró su libertad.
Otro premiado por atentar contra las instituciones de la Nación en tiempos de Democracia.. .

- Horacio Verbitsky:
Periodista y asesor presidencial.
Originalmente reclutado por el ERP, pasó a las filas montoneras formando parte de la cúpula del aparato de Inteligencia con asignación de tareas sobre la Policía Federal.
Organizó con Walsh la voladura del Comedor de la Superintendencia de la Policía Federal que costó la vida a 24 personas y quedaron heridas, mutiladas y ciegas otras 70.
Era su estructura quien elegía los blancos y los determinaba según su valor estratégico y táctico, evaluando los réditos políticos y militares de llevarlos a cabo.
Fue el autor material del atentado a la playa de estacionamiento de
la Jefatura del Ejército, que resultó militarmente un fracaso ya que murieron civiles inocentes por la bomba detonada personalmente
por él.
Se lo acusa de entregador -principalmente a su Jefe Rodolfo Walsh-por sus propios camaradas de lucha, ya que de los 62 integrantes
de la Inteligencia Montonera , sólo sobreviven 7
(él entre ellos).

- Jorge Taiana:
Actual Ministro De Relaciones Exteriores (Canciller).
Militó en montoneros participando del sonado caso de la voladura del Bar 'el Ibérico' que costó la vida de 2 civiles inocentes que nada tenían que ver con los motivos políticos que a sus jefes les interesaban.
Como a tantos otros se le adjudicaron suficientes 'méritos de guerra' como para llevarlo al ministerio de Relaciones Exteriores que actualmente ocupa...

- Susana Sanz:
Directora del Consejo Nacional de la Mujer.
Militante de grado en la organización montoneros, fue entrenada en Argelia con los máximos jerarcas y personal elegido para ello por su alto potencial y capacidad militar evidenciados en actos de guerra.
Su paso por ese entrenamiento altamente especializado la hace obviamente sospechosa de haber participado en el adoctrinamiento posterior de las tropas reclutadas para la lucha armada subversiva
en Argentina.
Esos son sus méritos para ocupar el cargo actual...

- Esteban Righi:
Actual Procurador General de la Nación.
El 25 de mayo de 1973 firmó con Héctor J. Cámpora el decreto de liberación de 371 guerrilleros condenados por la Cámara Nacional Federal en lo Penal, todos con sentencia firme.
La noche del 25 de mayo miles de presos comunes y guerrilleros que esperaban sentencia salieron de las cárceles abiertas indiscriminadamente , ganando las calles gracias al Sr. Righi en medio de una desprolijidad jurídica inédita en el mundo.

- Marcelo Kurlat:
Asesor presidencial.
Fue Jefe de la Secretaría Militar de montoneros.
Fue quien entregó la bomba 'Vietnamita' a José María Salgado que voló el Comedor de la Policía Federal con el ya mencionado saldo de 24 muertos y 70 heridos, quemados, mutilados y ciegos.

- Adriana Puiggros:
A cargo de la Dirección General de Cultura y Escuelas de la Pcia. De Bs. As.
Basta con escucharla una sola vez para darse cuenta que sabe tanto de Educación y Escuelas como cualquiera de nosotros de Física Atómica...
Fue militante montonera junto a su hermano.
De acuerdo a la forma de hablar cada vez que fue sacada al aire por Radio 10 (lo que evidencia sus escasas luces), se deduce que el
cargo que ocupa tiene basamento en la simple 'portación de apellido'.

- Felisa Micelli:
Ex Ministra de Economía. Militante montonera de los años de 'plomo'. Su participación en los cuadros montoneros de 'acción' (bombas, atentados, secuestros), y gracias a su adoctrinamiento en Cuba, le valieron el acceso al Ministerio de Economía de Kirchner, del que debió renunciar por sospechas de corrupción por los $ 100.000 termosellados directamente por el Banco Central que no pudo justificar. - Martín Grass: Está cargo de la 'Reestructuració n de la Educación de las FF.AA. Fue expulsado del Partido Peronista por Juan Domingo Perón por 'traidor, contumaz, estafador de los votos de Perón, desleal al justicialismo y antipopular' . El mismo Gral. Juan Domingo Perón lo mencionó como ' infiltrado, mercenario del dinero cubano'. Su origen guerrillero es en las Fuerzas Armadas de Liberación. Cuando éstas pierden su importancia militar frente al avance de montoneros, es reclutado por sus valores militares (léase capacidad para ejecutar) para ser 'cuadro' de esta última organización.

viernes, 22 de agosto de 2008

Carta abierta...

AL PUEBLO ARGENTINO:

De verdad les digo: Siento vergüenza de mis compatriotas, de quienes comandan las Fuerzas Armadas, de su comandante en jefe y de todos los argentinos en general. Vergüenza de su falta de ética, su falta de moral cristiana y de sus deseos de venganza.

Cuando me avisaron que mi marido murió a manos de la subversión solo pensé emulando a Jesús: “Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Sus verdugos eran pobres monigotes manejados como títeres para ejecutar acciones que quienes los comandaban no se animaban a ejecutar personalmente por falta de coraje.

Hoy estoy más que convencida de que eso era cierto. Esos cobardes son quienes nos gobiernan encaramados tras el escudo de una supuesta democracia. Esos que ordenaban encaramados en las sombras para no correr riesgos son los que ahora BUSCAN VENGANZA.

Puedo entender a quienes les mataron a sus hijos, porque es lo peor que le puede pasar a un ser humano. A mí me mataron a mi marido: un soldado de la patria, y mis hijos quedaron huérfanos, pero desconozco a quienes dicen ser “madres” o “abuelas” y que mantienen a esa caterva de maleantes viviendo en el extranjero.

Puedo llegar a comprender relativamente el dolor, pero, ajena al sentimiento de odio personal, porque jamás lo he tenido, no puedo entender los deseos de venganza eterna de quienes se victimizan en nombre de una juventud idealista.

El pueblo argentino está perdido, olvidaron esos años o tiene el corazón de piedra, ya no se trata de seguir las enseñanzas de Jesús y perdonar a quienes nos lastiman, hoy tratan de hacer el mayor daño posible.

Lo hacen con los niños en las escuelas tratando de que crean que la verdad de la historia es la que ellos cuentan, lo hacen con los ancianos que se desgastan, enferman y mueren en las cárceles sin juicio alguno porque no hay manera de comprobar que lo que el gobierno acusa sea verdad o porque la mayoría de las causas son inventadas, y todo por venganza.

Señores del pueblo argentino, señores jueces, señores comandantes de las Fuerzas Armadas, señora presidente:

Hay compañeros de mi marido que están presos por luchar contra la guerrilla marxista y no me cabe dudas de que si él no estuviera muerto, asesinado por los que él mismo combatió sería un preso político más.

Yo me ofrezco a estar detenida por alguno que esté enfermo.

Estoy sana de cuerpo y de alma y su venganza si me tienen a mí puede durar mucho tiempo, si los tienen a ellos no mucho por su mismo estado de salud, ofrezco mi libertad y mi propia vida a cambio de la libertad de alguno de ellos... de esa manera voy a poder devolverle a mi patria un poco de la dignidad que -quienes nos gobiernan- le quitaron.

¡UN PAÍS SALE A FLOTE POR LA ESPERANZA DE SU PUEBLO. Y SI NO LA TIENE, SE DESVANECE!

Señores:
Hagamos de la Argentina, por una vez en la vida, un país grande y con esperanza para nuestros hijos

Liliana Inés Raffo de Fernández Cutiellos
DNI: 11.194.280

sábado, 9 de agosto de 2008

Reflexiones sobre el enemigo

LOS BEBÉS TÁCTICOS

Hacía frío. La noche era diáfana y luminosa. Había luna. Las bayonetas estaban embarradas para evitar el reflejo pálido en los aceros. No había que hablar, ni fumar, ni moverse.

Un ruido y se escaparían, dejando a los “bebés tácticos” como parapeto. Había que proteger a esos pobres angelitos.

El asalto debía hacerse con cuidado de no herirlos ni matarlos. No había que responder el fuego si no se aseguraba el blanco y que éste no estuviera agazapado detrás de algún niño recién nacido.

Todas ellas estaban embarazadas todo el tiempo. Siempre esperaban un “bebé táctico”.

Para ellas —las integrantes femeninas de una célula de cuatro guerrilleros— su misión era estar preñadas. No importaba si el hijo era del marido o de alguno de los dos restantes componentes masculinos. No los unía el amor. Su único credo era el odio. Odiaban hasta a sus propios padres.

Y cuando el niño nacía, su cuerpito tenía verdadera importancia táctica. Tanto servía para camuflar en su cochecito las armas y explosivos que había que trasladar de cueva en cueva o hacia algún objetivo, como para usar disuasivamente —como parapeto, incluso— en caso de que alguna Fuerza de Tareas diera con ellos y pretendiera apresarlos. A veces, eran “cazabobos”: sabían que el personal de las Fuerzas legales corría a protegerlos como primera prioridad. Y entonces, al alzarlos, explotaban…

Los “bebés tácticos” no eran para ellas más que meros abortos no consumados. Un amasijo de sangre, pulpa y endometrio devenido en ser. Jamás bautizados.

No era necesario. Para ellos, a diferencia de los terroristas contemporáneos que se inmolan en nombre de Alá y se van al Paraíso, la familia y la religión son el opio de los pueblos.

Los “bebés tácticos” están condenados, así en la tierra como en el Cielo. Sus verdugos, son sus ignotos padres y su combatiente madre. Son marxistas. Son ateos militantes. Tal la calaña del enemigo.

Una reflexión final: ¿es que a nadie le llama la atención que todas las guerrilleras apresadas estuvieran embarazadas?…


Nota: estas reflexiones están extractadas de un capítulo del libro “Memorias de un Soldado Muerto
”, de Oscar Gustavo Igounet.

Amanecer en Tucumán

A TREINTA Y TRES AÑOS DEL
OPERATIVO INDEPENDENCIA

El comandante de la Quinta Brigada de Infantería pone en conocimiento del pueblo de la provincia de Tucumán, que en el día de la fecha, y en cumplimiento de órdenes expresas de la superioridad, ha iniciado operaciones con efectivos de la Bri.I.V y fuerzas de seguridad, en la zona sudeste de la ciudad de San Miguel de Tucumán, con la finalidad de restituir la tranquilidad a sus habitantes, alterada con el accionar de subversivos que pretenden explotar la impunidad que les garantiza la imposición del miedo (…)

La lucha del extremismo subversivo va contra el pueblo mismo. Por ello busca corromper conciencias y voluntades mediante cuantiosas sumas de dinero, buscando apoyo y ayuda que de otra forma se les niega unánimemente. Nada respeta, ni siquiera lo que Dios da a cada hombre como preciado tesoro, tronchando a mansalva vidas de inocentes que son el futuro y esperanza de nuestra patria (…)

En esta trascendente tarea se hallan nuestra querida Quinta Brigada de Infantería y Fuerzas de Seguridad, que requieren el máximo apoyo de la población para facilitar su accionar; para lograr su estímulo y el pronunciamiento de todos los sectores que demuestre categóricamente a quienes usan la violencia y el terror, la inutilidad de su objetivo. Hoy como ayer, en los albores de nuestra historia, las campanas del Cabildo están llamando al pueblo. (Gral. Adel Edgardo Vilas, Comunicados 1 y 2)

HOY, COMO AYER, NUESTRO HOMENAJE A QUIENES LIBRARON LA GUERRA LIMPIA CONTRA EL MARXISMO.