miércoles, 27 de octubre de 2010
Palabras que nos llegaron por medio de los vientos del sur...
Murió don Néstor, el amo
todo acaba todo muere.
Murió el pingüino en su pago.
Miserere.
Murió uno de los más Grandes.
Nadie es grande sino Dios.
Murió uno de los más grandes.
Ya no sos.
Murió sin ver la Victoria
sin ver el fin de la guerra.
Su conquista más notoria
son siete palmos de tierra.
Murió cuando no pensaba.
Se acabó en un brusco hipo,
con todo lo que esperaba.
Pobre tipo.
Se acabó la Casa Rosa
el caviar, la vita bona;
lo hundió de un golpe en la broza
la Pelona.
Murió con Néstor temprano
nadie muere cuando quiere.
Murió el Panamericano.
Miserere.
Ya no ganará elecciones,
ya no será reelegido.
Su alma llena de pasiones
¿dónde ha ido?
Feneció como en la tierra
fenece la frágil flor,
sin ver el fin de la Guerra
ni el Mundo Nuevo y Mejor.
Quería salvar el mundo
la Cultura Occidental
y la Argentina. Recemos
por los que nos hacen mal.
¿Qué se han hecho los extremos
adónde quiso subir?
Todo se acabó. Recemos.
Todos hemos de morir.
Pasó su nombre a la gloria
su alma al «Ente Universal»,
dice Crítica. La Historia
le dedicará un fanal.
Le dedicará un fanal
la Historia ni que decir.
Si el pobre ha acabado mal
de mucho le va a servir.
Su estampa a cuatro columnas
que ha publicado La prensa
lo consolará en su tumba
si está allá donde uno piensa.
Murió don Don Néstor el amo
nadie por eso se altere.
Acaba todo lo humano.
Miserere.
Morirán todos los otros.
Aprendan que todo es vano,
si hay alguno entre nosotros
medio aprendiz de tirano.
Ninguno exulte o se mofe,
ninguno se desespere.
Todos echarán el bofe.
Miserere.
Piensen todos en la Pálida
que a todos apunta y tira.
Vayan limpiando las ánimas
de mentira.
Querer pararla es en vano.
No esperen que los espere.
Morirán como el Amo.
Miserere.
Miserere ei, Dómine, secundum magnam misericordiam tuam.
Et secundum multitúdinem miserationum tuarum déle iniquitatem ejus...
(Traducción libre del Miserere en latín que se rezó en la Catedral de Buenos Aires el 27 de octubre de 2010, enviada por Sancho I desde su prisión de la Patagonia).
miércoles, 15 de julio de 2009
Poesía que promete...

Papá, cuéntame otra vez.
Papá, cuéntame otra vez,
Esa historia tan bonita,
De lises y vandeanos,
O boinas rojas carlistas,
Papá, cuéntame otra vez,
Como aquel noble cristero,
Gritó el " ¡ Viva Cristo Rey ! "
Justo antes de ser muerto,
Ay papá, recuérdame,
Ay a aquellos rusos blancos,
Que llamando a Denikin,
A Trotsky dejaban temblando,
Papá, cuéntame otra vez,
Qué pasó en las Dos Sicilias,
Y de los Zuavos en Roma,
Contra tanta masonería....
Papá, dímelo otra vez,
Lo que pasó en el Tirol,
Con el caudillo Andreas Hofer,
Luchando contra Napoleón,
Papá, cuéntame otra vez,
Historias tradicionalistas,
Que yo quiero luchar ya,
Que la Santa Causa está lista.
Tomado de La Santa Alianza
lunes, 23 de marzo de 2009
Antigua cancion carlista...
Una canción de Guerra Carlista que mi abuelo (EL CAPITÁN BUSTINDUI) nos enseñó desde chicos, y que cantaron marchando por la calle a la hora de irse al frente. Mi bisabuela en el
balcón con un pañuelo blanco despedía, con lagrimas en los ojos, a mi
Capitán, desde la calle Miramar. Dicha canción dice así:
viernes, 20 de febrero de 2009
Dios, que recibes hasta la derrota
cuando ha luchado tanto el derrotado
que de su sangra la postrera gota
quedó sobre su costado taspasado.
Dios, que no despreciaste ni el desastre
cuando ha luchado un poco el desastrado
pero la ola, el viento, el rumbo, el lastre
y los astros no estaban de su lado.
Dios, a quien no lo aterra ni el derrumbe
cuando el escombro de lo derrumbado
dejó un pabilo, un hálito, una lumbre
con que encender incendio iluminado.
Dios, que eres capaz de alzar la ruina
cuando no amo su ruina el arruinado
cuando gime sobre ella y adivina
la huella en ella del primer pecado.
Que con dejar caer lo caedizo
no quedarías bien acreditado
harías como todos, como hizo
y el vulgo siempre desaconsejado.
Señor, que siempre amaste lo vencido
más que el triunfante desapoderado
porque incluso de lo ya fenecido
surge, si quieres, lo resucitado.
Rey cuyo corazón se va al herido
mas bien que al corazón acorazado
que más por el enfermo habrás venido
a nuestra tierra, que por el sanado.
Rey a quien no interesa la victoria
sino que sea el juego bien jugado
y más que los laureles de la historia
que salga alguno y sea buen soldado.
Que sobre la política contienda
no estas con uno ni con otro lado
y estás encima dando siempre rienda
al que se mata por un sueño honrado.
Mírame, oh Rey, mi vida dimediada
la flor de mi vivir ya dimediado
con este gran dolor en el costado
de no haber hecho nada, nada, nada.
De no haber hecho nada consecuente
a todo lo soñado y deseado
de no haber hecho nada equivalente
al gran honor del estandarte alzado.
Mírame, oh Rey, el hontanar vacío
el gran terreno yermo abandonado
y ven Tú mismo un día como un río
en mi vacío nunca resignado.
Ven Tú mismo, Señor, a mi hondo abismo
y no lo cures por apoderado
como creaste el mundo por Ti mismo
y portimismamente lo has salvado.
Porque si llego al ataúd sombrío
sin una flor en el peñon pelado
no eres injusto, porque nada es mio
pero no fueras tan santificado.
Pues fuera tato desaprovechado
y un lance y un albur tan mal perdido
de hacer un gran milagro insospechado
diferente de todos los que han sido.
El más milagro y milagrez mas pura
el mas sencillo y simplemente dado
inmerecidamente regalado
a su creatura de la nuca dura.
Por el creador de todo lo creado
martes, 10 de febrero de 2009
Poesía que promete...


Vino la guerra.....


Extraído del libro "Catecismo Tradicionalista. Manual de las Juventudes Carlistas Españolas en el centenario del Tradicionalismo". Editado en 1994 y que me fue regalado por mi muy querido amigo Javier. Las ilustraciones corresponden, como no podía ser de otro modo, al genial pintor don Augusto Ferrer Dalmau.
sábado, 13 de septiembre de 2008
Poesia...

Ya que los cuerdos no hablan, hablará el loco.
Yo, un loco que ha amado su locura,
Sí, más que los cuerdos sus libros, sus bolsas y sus hogares tranquilos
O su fama en boca de los hombres.
Un loco que en todos sus días nunca ha hecho una cosa prudente
Nunca ha calculado el costo, ni contado lo que otra cosechaba
El fruto de su ingente siembra, contento con desparramar la semilla
Un loco que es impenitente, y que pronto al final de todo
Reirá en su corazón solitario cuando el grano maduro caiga en los graneros,
Y los pobres sean llenos que andaban vacíos,
Aunque él ande hambriento.
Yo he derramado los espléndidos días que el Señor dio a mi juventud
Intentado cosas imposibles, juzgando que sólo ellas valían la pena
¿Fue locura o gracia? Sólo Dios me juzgará, no los hombres...
Yo he derramado los espléndidos años.
Oh Dios, si tuviera los años los derramaría de nuevo,
Cristo, los arrojaría de mí
Porque esto escuché en mi corazón: que un hombre debe
Derramar, no muñir
Hacer el hecho de hoy, no cuidar de los mañanas
No debe negociar ni regatear con Dios;
¿O fue eso un chiste de Cristo
Y este es mi pecado ante los hombres, haberle tomado la palabra?
Los leguleyos se han sentado en Concejo,
Los hombres de caras largas y listas,
Y han dicho "Este hombre es loco"
Y otros han dicho: "Blasfema".
Y los cuerdos han compadecido al loco, que ha conado por su vida
(En el mundo de espacio y tiempo, entre el montón de cosas actuales)
A un sueño que fue soñado en el corazón , y que
Solamente el corazón puede contener
Oh cuerdos, adivinadme esto: ¿y qué si el sueño resulta verdad?
¿Si el sueño se realiza, y millones de aun no nacidos habitasen
En la casa que yo hice en mi corazón,
La noble casa de mi pensamiento?
Señor, yo he prendado mi vida, he prendado la vida de mi gente
Sobre la verdad de tu tremenda Palabra,
No recuerdes mis fallas
Recuerda esta mi fe.
Y así yo hablo.
Sí, antes que pase mi juventud ardiente,
Yo hablo a mi pueblo y digo:
Habéis de ser locos como yo: derramar y no ahorrar;
Aventurarlo todo, no sea perdáis lo que es más que todo,
Habéis de reclamar un milagro, tomándole a Cristo la palabra
Y por esto yo responderé, oh mi pueblo,
Yo responderé ahora y después.
Oh pueblo al que he amado ¿por qué no responder juntos?
*******
The Fool
Pádraic H. Pearse
A fool that hath loved his folly,
Yea, more than the wise men their books or their counting houses or their quiet homes,
Or their fame in men's mouths;
A fool that in all his days hath done never a prudent thing,
Never hath counted the cost, nor recked if another reaped
The fruit of his mighty sowing, content to scatter the seed;
A fool that is unrepentant, and that soon at the end of all
Shall laugh in his lonely heart as the ripe ears fall to the reaping-hooks
And the poor are filled that were empty,
Tho' he go hungry.
I have squandered the splendid years that the Lord God gave to my youth
In attempting impossible things, deeming them alone worth the toil.
Was it folly or grace? Not men shall judge me, but God.
I have squandered the splendid years:
Lord, if I had the years I would squander them over again,
Aye, fling them from me !
For this I have heard in my heart, that a man shall scatter, not hoard,
Shall do the deed of to-day, nor take thought of to-morrow's teen,
Shall not bargain or huxter with God ; or was it a jest of Christ's
And is this my sin before men, to have taken Him at His word?
The lawyers have sat in council, the men with the keen, long faces,
And said, `This man is a fool,' and others have said, `He blasphemeth;'
And the wise have pitied the fool that hath striven to give a life
In the world of time and space among the bulks of actual things,
To a dream that was dreamed in the heart, and that only the heart could hold.
O wise men, riddle me this: what if the dream come true?
What if the dream come true? and if millions unborn shall dwell
In the house that I shaped in my heart, the noble house of my thought?
Lord, I have staked my soul, I have staked the lives of my kin
On the truth of Thy dreadful word. Do not remember my failures,
But remember this my faith
And so I speak.
Yea, ere my hot youth pass, I speak to my people and say:
Ye shall be foolish as I; ye shall scatter, not save;
Ye shall venture your all, lest ye lose what is more than all;
Ye shall call for a miracle, taking Christ at His word.
And for this I will answer, O people, answer here and hereafter,
O people that I have loved, shall we not answer together?
Poesía Carlista

Boina Roja del Sur,
Lleva, pues, con orgullo,
Lleva por la España toda,
Tu impronta de andaluz,
Hermano del olivar,
Guardián de Sierra Morena,
Con espíritu noble,
De aventurero del mar,
Los carlistas andaluces,
Son espadas de San Fernando,
Príncipes de la Mozarabía,
Cuyo estilo bien reluce,
Defensores de la Tradición,
Caballeros de la Virgen,
Boinas Rojas de lealtad,
Boinas de Sureño Honor,
Discípulos de la mejor jefatura,
Desde el glorioso General Gómez,
Con Fal-Conde y con Barrau,
Legitimistas de altura,
Reinos de las Españas,
Son las Andalucías,
Y no provincias caciquiles,
De oligarquías canallas,
Boina Roja del Sur,
Cuida bien de tus pelayos,
¡ Por Dios, la Patria y el Rey,
Gloria al Requeté Andaluz !
viernes, 12 de septiembre de 2008
Poesía del P. Castellani

Uso allí la alegoría de un viaje arriscado por mar a una de las Islas Afortunadas para corporizar el “Itinerarium Mentis” del místico danés; como Fray Juan de Yepes usó la de una subida a la montaña, Santa Teresa el ingreso a la cámara más íntima de un palacio, el Inglés Bunyan el de un viaje a pie plagado de obstáculos y peripecias alegóricas; y así otros poetas místicos.
La escrición del poema, que va aquí en apéndice, me dejó la impresión de que el danés me había ayudado, como se lo pedí, lo cual significaba que se había salvado y estaba con Dios, lo cual se puede tener por superstición (y Uds. caros lectores pueden tenerlo) pero en mí es convicción soberana.
El poema comienza:
JAUJA
*
Yo salí de mis puertos tres esquifes a vela
Y a remo a la procura de la Isla Afortunada
Que son trescientas islas, mas la flor de canela
De todas es la incógnita que denominan Jauja
Hirsuta, impervia al paso de toda carabela
La cedió el Rey de Rodas a su primo el de León
Solo se aborda al precio de naufragio y procela
Y no la hallaron Vasco de Gama ni Colón.
*
Rompí todas mis cosas implacable exterminio
Mi jardín con sus ramos de cedrón y de arauja
Mis libros de Estrabonio de Plutarco y de Plinio
Y dije que iba a América, no dije que iba a Jauja.
Pinté verdes los cascos y los remos de minio
Y las vela como alas de halcón y de ilusión
Quedé sin rey ni patria, refugio ni dominio
Mi madre y su pañuelo llorando en el balcón.
*
Muchas veces la he visto, diferentes facciones,
Diferentes lugares, siempre la misma Jauja
Sus árboles, sus frondas floridas, sus peñones
Sus casas, maderamen del más perito atauja.
Su señuelo hechicero de aromas y canciones
Enfervecía el cielo de mi tripulación,
Mas desaparecían sus mágicas visiones
Apenas la ardua proa tocaba el malecón.
*
La he visto entre las brumas, la he visto en lontananza
A la luz de la luna y al sol de mediodía
Con sus ropas de novia de ensueño y esperanza
Y su cuerpo de engaño decepción y folia.
Esfuerzo de mil años de huracán y bonanza
Empresa irrevocable pues no hay volver atrás
La isla prometida que hechiza y que descansa
Cederá a mis conatos cuando no pueda más.
*
Surqué rabiosas aguas de mares ignorados
Cabalgué sobre olas de violencia inaudita
Sobre mil brazas de agua con cascos escorados
Recorrí la traidora pampa que el sol limita.
Desde el cabo de Hatteras al golfo de Mogados
Dejando atrás la isla que habitó Robinson
Con buena cara al tiempo malo y trucos osados
Al hambre y los motines de la tripulación.
*
Me decían los hombres serios de mi aldehuela
“Si eso fuera seguro con su prueba segura
También me arriesgaría, yo me hiciera a la vela
Pero arriesgarlo todo sin saber es locura...”
Pero arriesgarlo todo justamente es el modo
Pues Jauja significa la decisión total
Y es el riesgo absoluto, y el arriesgarlo todo,
Es la fórmula única para hacerla real.
*
Si estuviera en el mapa y estuviera a la vista
Con correos y viajes de idea y vuelta y recreo
Eso sería negocio, ya no fuera conquista
Y no sería Jauja sino Montevideo.
Dar dos recibir cuatro, cosa es de petardista,
Jauja no es una playa-Hawaii o Miramar.
No la hizo un matemático sino el Gran Novelista
Ni es hecha sino para marineros de mar.
*
Las gentes de los puertos donde iba a bastimento
Risueñas me miraban pasar como a un tilingo
Yo entendía en sus ojos su irónico contento
Aunque nada dijeran o aunque hablaran en gringo.
Doncellas que querían sacarme a salvamento
Me hacían ojos dulces o charlas de pasión
La sangre se me alzaba de sed o sentimiento
Mas yo era como un Sísifo volcando su peñón.
*
Busco la isla de Jauja, sé lo que busco y quiero
Que buscaron los grandes y han encontrado pocos
El naufragio es seguro y es la ley del crucero
Pues los que quieren verla sin naufragar, son locos
Quieren llegar a ella sano y limpio el esquife
Seca la ropa y todos los bagajes en paz
Cuando sólo se arriba lanzando al arrecife
El bote y atacando desnudo a nado el caz.
*
Busco la isla de Jauja de mis puertos orzando
Y echando a un solo dado mi vida y mi fortuna;
La he visto muchas veces de mi puente de mando
Al sol de mediodía o a la luz de la luna.
Mis galeotes de balde me lloran ¿cuándo, cuándo?
Ni les perdono el remo, ni les cedo el timón.
Este es el viaje eterno que es siempre comenzando
Pero el término incierto canta en mi corazón.
*
Oración
*
Gracias te doy Dios mío que me diste un hermano
Que aunque sea invisible me acompaña y espera
Claro que no lo he visto, pretenderlo era vano
Pues murió varios siglos antes que yo naciera
Mas me dejó su libro que, diccionario en mano,
De la lengua danesa voy traduciendo yo
Y se ve por la pinta del fraseo baquiano
que él llegó, que él llegó.
*
Leonardo Castellani
*
(del apéndice de la obra “De Kirkegord a Tomás de Aquino” de Leonardo Castellani)
***
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Himno Carlista

El Oriamendi
Por Dios, por la Patria y el Rey
lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la Patria y el Rey
lucharemos nosotros también.
Lucharemos todos juntos,
todos juntos en unión,
defendiendo la bandera
de la santa tradición.
Lucharemos todos juntos,
todos juntos en unión,
defendiendo la bandera
de la santa tradición.
Cueste lo que cueste
se ha de conseguir
que venga el rey de España
a la Corte de Madrid.
Cueste lo que cueste
se ha de conseguir
que venga el rey de España
a la Corte de Madrid.
Por Dios, por la Patria y el Rey
lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la Patria y el Rey
lucharemos nosotros también.
Poesía
Arwen Undómiel, la estrella más bella,
luz en la noche, luz que ilumina mi camino, luz en el crepúsculo,
Sus dos blancas manos, su cabello negro es como la noche que flota sobre Rivendell.
Hija de Elrond, poderoso entre los poderosos, la Sabiduría de los elfos está contigo,
y ellos suspiran por tu amor, pero tu amor es para Aragorn, heredero de Isildur.
Pero yo seguiré cantando para ti en Valimar y tu brillo iluminará mi canto eternamente.
¡Adiós! Me marcho ahora hacia Valimar y tú te quedarás aquí,
Ahora tú iluminarás los corazones de los hombres. ¡Adiós!
Arwen Undómiel
(Versión en Quenya)
Arwen Undómiel, i elen imbe eleni,
calma lómesse, calma i-síla tiessenya,
calma undómessë, máldat fána, mori locsenya,
ná ve lóme i-´hlápur Imladrissë.
Elrondiel, vala imbe valar, i ista eldaron
ná etyenen ar to fírer melmeldanen, ananta
melmelda ná Telcontarnen, hil Isilduro.
Ananta inye linduva tin Valimarssë, ar calmalda
sisíluva tennoio lindelenya.
Namárië ! Inye lelya Valimarnna ar lembatye,
sí caluvatye antar atanon, namárië !
lunes, 1 de septiembre de 2008
Poesía que promete...
A San Fernando
Berenguela cubría de recatos
una cuna con bríos imperiales.
Y llegaban al hijo sus relatos
como sones pujantes de arrebatos
del torreón de los campos celestiales.
Viene el alba por Burgos, en Las Huelgas
ciñe acero, loriga, limpio brial.
España es un olor de madreselvas
cautivo entre los moros y las sierras
que espera al Caballero del Grial.
Ya le llega de frente, entre pendones,
va en su escolta quien dicen es Santiago,
o el Estado Mayor de las razones
con que amar a la patria en los hondones
aunque duela el amor dolor aciago.
Las campanas regresan a su oficio.
Las cruces se levantan en Jaén.
Sevilla es un católico epinicio,
y a su paso la Fe, como el indicio
de un alcázar o muro o terraplén.
A los pobres del reyno tu desvelo,
el Fuero Juzgo a todos, las Partidas,
al infiel la Cruzada y el anhelo
de servir de sostén y de consuelo
en la noche del llanto y las heridas.
Que otra vez del arzón de tu montura
penda la Virgen de las Mil Batallas,
que una cantiga por cabalgadura
nos ponga en marcha fatigosa y dura
cargados de esperanzas y de agallas.
Porque el siglo da reyes sin alteza,
da pastores sin sangre ni certeza
de la cruz luminosa del martirio.
Acaso pueda entonces tu entereza
purificar el barro como el lirio.
Antonio Caponnetto
jueves, 28 de agosto de 2008
Poesia que promete...
A Garcia Moreno
Porque sabio es aquel que saborea
las cosas como son, y señorea
con el don inefable de la ciencia.
O descubre que en Dios se vuelve asible
la realidad visible y la invisible.
Llamaremos virtud a su sapiencia.
Porque al Principio el Verbo se hizo hombre,
encarnado en María, cuyo nombre
el Ángel pronunció como quien labra.
Toda voz cuando fiel es resonancia
de la celeste voz y en consonancia,
llamaremos invicta a su palabra.
Porque viendo flamear las Dos Banderas,
izó la que tenía las señeras
bordaduras de sangre miliciana.
Prometió enarbolarla en un solemne
ritual latino del amor perenne.
Diremos que su vida fue ignaciana.
Porque sufrió el castigo del destierro,
persecuciones duras como el hierro
–si en herrumbres el alma se forjaba–.
Enfrentó con honor la peripecia
por defender la patria y a la Iglesia.
Diremos que su guerra fue cruzada.
Porque podía, con el temple calmo,
versificar hermosamente un salmo,
penitente de fe y de eucaristía.
Mientras en Cuenca, Loja o Guayaquil
empuñaba la espada y el fusil.
Proclamaremos su gallarda hombría.
Porque probó que el Syllabus repone
el orden en el alma y las naciones,
desafiando el poder de la conjura.
Bajó la vara de la justa ley,
alzó el gran trono para Cristo Rey.
Proclamaremos grande su estatura.
Porque sabía en clásico equilibrio
inaugurar un puente o un Concilio,
unir la vida activa al monacato.
En el gobierno fue arquitecto o juez,
estratega o liturgo alguna vez.
Nombraremos egregio a su mandato.
Porque asistió a los indios y leprosos
con la humildad de los menesterosos
y el señorío de los reyes santos.
Cargó en Quito la Cruz sobre su espalda.
De España amó el blasón en rojo y gualda.
Nombraremos su gloria en nuevos cantos.
Porque las logias dieron la sentencia
de difamarlo con maledicencia,
matándolo después en cruel delirio.
Pagó con sangre el testimonio osado
de patriota y católico abnegado.
Honraremos la luz de su martirio.
Era agosto y lloraban las laderas,
las encinas, el mar, las cordilleras
del refugio que el águila requiere.
Un duelo antiguo recorría el suelo.
Una celebración gozaba el cielo.
Todo Ecuador gritaba: ¡Dios no muere!
Antonio Caponnetto

