domingo, 5 de octubre de 2008

Respuesta a Marcos Aguinis

EL IMPUTABLE AGUINIS

Sr. Director:

En la edición del viernes 3 de octubre de 2008, “La Nación” dedica la casi totalidad de la página 19 a una nota de Marcos Aguinis titulada “Contra el odio a los judíos”; escrita, según el estrambote que la cierra, “con el fin de […] darles vigor a la amistad y la concordia nacional”.

De sobra conozco las democráticas reglas que tornan impensable el que se me conceda análogo espacio para desbaratar los desaguisados múltiples del infortunado escrito. Pero como en el mismo se me alude expresamente, debo conjeturar que —en aras del proverbial derecho a réplica— habrá algún sitio para estas prietas líneas aclaratorias.

Sostiene Aguinis que he puesto “en circulación una extraorinaria ensalada: que la presidenta […] es judía, porque su verdadero nombre y apellido es Elizabeth Wilhelm”; que “está al servicio de los mandos plutocráticos de la judeomasonería, y alimenta y acompaña la revolución gramsciana, preñado su entorno de antiguos asesinos terroristas a cuyos sones cabalistas todo vejamen nacional se consuma”. Por todo lo cual —y algunos otros cargos que desliza indirectamente— sería yo un “inimputable redactor de Cabildo”.

No es la primera vez que Aguinis manifiesta su destemplado odio contra la revista católica y nacionalista que dirijo, propendiendo lisa y llanamente a su clausura. Apunto al pasar dos ocasiones. El 1 de diciembre de 1985, en un reportaje gráfico concedido en Mendoza a Andrés Gabrielli; y más virulentamente aún el 29 de agosto de 1986, desde las columnas del órgano sionista “Nueva Presencia”, cuando investido ya de funcionario alfonsinista, propuso “la eliminación de ese veneno que infecta a la sociedad argentina”. Mes y medio después, en efecto, a “Cabildo” se le cancelarían las franquicias postales, obstaculizando de hecho su libre circulación. Los términos recién transcriptos permitirán calibrar al lector, siquiera someramente,el verdadero alcance de “la amistad y la concordia” pregonadas por Aguinis. Otrosí el amplio concepto que lo asiste sobre la libertad de expresión.

Lo sorprendente ahora es que me atribuya la invención de una “ensalada”, que bien quisiera yo fuera fruto de mi magín antes que retrato de la cruda realidad. Porque al margen de la imperfecta cita que hace de mis escritos, y del error intencional de afirmar que he sostenido que la presidenta es judía, la verdad es que —ante el cúmulo de evidencias incrementadas en estos años— nada cuesta probar que los Kirchner cultivan la mejor relación con los lobbies israelíes, fuera y dentro del país. Como nada cuesta probar el apoyo masónico del que goza esta gestión, la revolución gramsciana que groseramente ejecuta, los homicidas del terrorismo marxista que la acompañan y el vejamen nacional que se consuma a diario. ¿Puede negar alguien —y es apenas un magrísimo enunciado— los connubios reiterados y públicos de Cristina con entidades internacionalistas hebreas como el Congreso Judío Mundial, el Comité Judío Americano o la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela? ¿Puede negar alguien la atroz puesta en marcha del Decreto 1086/05 o la Ley Nacional de Educación, de explícitos cuanto ominosos postulados gramscianos? ¿Puede negar alguien la declaración oficial de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, publicada en el Nº 68 de la revista “Símbolo”, de noviembre de 2007, dando su beneplácito al oficialismo triunfante y advirtiendo que “ahora vamos por más”? ¿Puede negar alguien que se cuentan por racimos los antiguos guerrilleros y sus secuaces que integran hoy el poder del modo más inverecundo y rencoroso jamás imaginado?

No; no he sido yo el fabricante de esta sórdida y tenebrosa “ensalada” que indigesta, intoxica, enherbola e incrimina a la patria. Apenas si podría blasonar de ser uno de los testigos y cronistas de tan perverso revoltijo.

Aguinis, en cambio, tiene antecedentes suficientes como para contarse en la lista de los condimentadores y sazonadores de tan amarga pócima. Ya hombre público del Alfonsinato, aquel engendro contracultural del PRONDEC lo tuvo como ideólogo. Ya bestsellerista avezado del odium Christi, “La Cruz invertida” lo tiene por culpable. Ya oportunista del negro oficio de destruir a las Fuerzas Armas, la “Carta esperanzada a un General”, lo tuvo por artífice.

No podría, pues, en conciencia, corresponderle la gentileza de la inimputabilidad que creyendo agraviarme me adjudica. Antes bien, su figura y su trayectoria, integran la nómina de los imputables de los que algún día deberán rendir cuentas ante Dios y la Nación Argentina.

ANTONIO CAPONNETTO
Director de Cabildo




Publicado en el Blog de Cabildo.

175º aniversario del Carlismo




Guerra a la Revolución.

Justicia y protección para el indefenso,
Libertad contra las oligarquías,
¡ Guerra, guerra a la Revolución !
¡ Guerra, guerra a su tiranía !


No nos mueve el odio,
Ni tampoco el vago rencor,
No, no somos marxistas;
¡ Somos la Contrarrevolución !


Hijos del agobio y del dolor,
De la penumbra y del explotado,
Sin voz ni voto ante las ruinas,
Del mundo del dinero globalizado,


Nuestra Fe mueve montañas,
Nuestra defensa es realidad,
Amamos nuestra Historia,
De vividores y usureros, ¡ basta ya !


Por un Orden Social Católico,
Por una Monarquía Federativa,
Por la representación concreta,
¡ Guerra, guerra de gente altiva !


Hemos de saber convencer,
Oh, leales tradicionalistas,
Que nuestra hora ha llegado,
¡ Muerte a los nuevos califas !


Por la memoria de nuestros héroes,
Por la Comunión de los Santos,
No nos podrá tanta degeneración,
Impuesta por un golfo Estado,


España: Sé tú misma,
Por tu Hermandad Americana,
Por tu posición en la Europa,
Pendiente está la Tingitana....


Tiemblen los modernos sátrapas,
Como ayer tembló Napoleón,
Como seguimos las Carlistadas,
¡ Guerra a la Revolución !





Publicado por Hispanista el 11 de febrero de 2008, en el Foro Santo Tomás Moro.

viernes, 3 de octubre de 2008

Noticia local.

INADI pide derogar el Código de Faltas provincial por "discriminatorio".

La Delegación del INADI en Río Negro presentará la semana próxima ante la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura, la solicitud de derogación de artículos del Código de Faltas “por su contenido discriminatorio y violatorio de los derechos humanos”.

El Informe que se presentará firmado por el delegado provincial, Julio Accavallo, y la asesora letrada, Nadina Moreda, está respaldado jurídicamente en el Plan Nacional contra la Discriminación, aprobado por decreto del ex-presidente Néstor Kirchner en el 2005, que en su propuesta 17 dispone "Derogar los artículos de todos los códigos provinciales y municipales con figuras contravencionales ‘abiertas’ (falta de moralidad, escándalo en la vía pública, merodeo, prostitución, etc.) que otorgan facultades a la policía para realizar arrestos sin intervención judicial previa”.

Según se informó a través de una gacetilla de prensa del INADI, el Código vigente, que fue aprobado durante la dictadura de Onganía, en plena democracia persigue y castiga con prisión o multas a los "mendigos, homosexuales, prostitutas y adictos". También regula las manifestaciones y reuniones públicas con el objetivo de controlar política y socialmente a los ciudadanos.


Fuente: Diario "El Cordillerano"
, edición digital: http://www.elcordillerano.com.ar/anteriores/2-10/index.html

jueves, 2 de octubre de 2008

Santo Súbito!!

HOMENAJE A S.S. PÍO XII

PASTOR ANGELICUS


A CINCUENTA AÑOS
DE SU PIADOSO TRÁNSITO

(1958 – 9 de Octubre – 2008)

“No, ahora no morirá Cristo entre las humillaciones del Calvario. La fe conseguirá la victoria sobre la apostasía […] Con su gracia divina le levantaremos un trono y lo haremos adorar por las almas y por todos los pueblos de la tierra”.


(Cardenal Pacelli. Congreso Eucarístico Internacional. Buenos Aires. 1934)



PROGRAMA DE HOMENAJES


Viernes 3 de Octubre

19.30 hs.: Solemne Misa en la Iglesia Catedral de La Plata.

Celebrada por el R. P. Hernán Remundini.

20 hs: Dr. Hugo Verdera

“La leyenda negra contra Pío XII”

Jueves 9 de Octubre

18 hs.: Inauguración de una muestra gráfica sobre la vida y

pontificado del Siervo de Dios Pio XII.


20 hs.: Prof. Juan José Alonso Grela

“Pío XII. Imagen de un santo de su tiempo”.

Viernes 10 de Octubre

18 hs.: Proyección del documental

“Congreso Eucarístico Internacional de 1934”


20 hs.: Proyección del documental

“Pastor Angelicus”

Viernes 17 de Octubre

20 hs.: Sra. Marta Olivero

“La revolución anticristiana, a la luz del magisterio de Pío XII”

Viernes 24 de Octubre

20 hs.: Dr. Mario Caponnetto

“Pío XII y la moral médica: un pensamiento precursor”

Viernes 31 de Octubre

20 hs.: R. P. Fr. Gustavo del Santísimo Sacramento, cap. r.

“Pío XII y los grupos de oración”


“Cuando uno se acerca sin prejuicios ideológicos a la noble figura de este Papa, además de quedar impresionado por su elevado nivel humano y espiritual, es conquistado por su vida ejemplar y por la extraordinaria riqueza de sus enseñanzas”.


(S.S. Benedicto XVI. Castelgandolfo. 18 de septiembre de 2008).


SALÓN “SAN FRANCISCO DE ASÍS”

CATEDRAL DE LA PLATA

Calle 51 entre 14 y15


Consultas:

Centro de Estudios Gral. Manuel Belgrano

Calle 44 Nº 828/30

Tel.: (0221) 483-7846









Tomado del Blog de Cabildo para su difusión

Magisterio


SS PIO XI

Fragmentos de la C.E. "Quas Primas"


I. LA REALEZA DE CRISTO


6. Ha sido costumbre muy general y antigua llamar Rey a Jesucristo, en sentido metafórico, a causa del supremo grado de excelencia que posee y que le encumbra entre todas las cosas creadas. Así, se dice que reina en las inteligencias de los hombres, no tanto por el sublime y altísimo grado de su ciencia cuanto porque El es la Verdad y porque los hombres necesitan beber de El y recibir obedientemente la verdad. Se dice también que reina en las voluntades de los hombres, no sólo porque en El la voluntad humana está entera y perfectamente sometida a la santa voluntad divina, sino también porque con sus mociones e inspiraciones influye en nuestra libre voluntad y la enciende en nobilísimos propósitos. Finalmente, se dice con verdad que Cristo reina en los corazones de los hombres porque, con su supereminente caridad(1) y con su mansedumbre y benignidad, se hace amar por las almas de manera que jamás nadie entre todos los nacidos ha sido ni será nunca tan amado como Cristo Jesús. Mas, entrando ahora de lleno en el asunto, es evidente que también en sentido propio y estricto le pertenece a Jesucristo como hombre el título y la potestad de Rey; pues sólo en cuanto hombre se dice de El que recibió del Padre la potestad, el honor y el reino(2); porque como Verbo de Dios, cuya sustancia es idéntica a la del Padre, no puede menos de tener común con él lo que es propio de la divinidad y, por tanto, poseer también como el Padre el mismo imperio supremo y absolutísimo sobre todas las criaturas.

(...)

II. CARÁCTER DE LA REALEZA DE CRISTO

a) Triple potestad

13. Viniendo ahora a explicar la fuerza y naturaleza de este principado y soberanía de Jesucristo, indicaremos brevemente que contiene una triple potestad, sin la cual apenas se concibe un verdadero y propio principado. Los testimonios, aducidos de las Sagradas Escrituras, acerca del imperio universal de nuestro Redentor, prueban más que suficientemente cuanto hemos dicho; y es dogma, además, de fe católica, que Jesucristo fue dado a los hombres como Redentor, en quien deben confiar, y como legislador a quien deben obedecer(24). Los santos Evangelios no sólo narran que Cristo legisló, sino que nos lo presentan legislando. En diferentes circunstancias y con diversas expresiones dice el Divino Maestro que quienes guarden sus preceptos demostrarán que le aman y permanecerán en su caridad(25). El mismo Jesús, al responder a los judíos, que le acusaban de haber violado el sábado con la maravillosa curación del paralítico, afirma que el Padre le había dado la potestad judicial, porque el Padre no juzga a nadie, sino que todo el poder de juzgar se lo dio al Hijo(26). En lo cual se comprende también su derecho de premiar y castigar a los hombres, aun durante su vida mortal, porque esto no puede separarse de una forma de juicio. Además, debe atribuirse a Jesucristo la potestad llamada ejecutiva, puesto que es necesario que todos obedezcan a su mandato, potestad que a los rebeldes inflige castigos, a los que nadie puede sustraerse.

b) Campo de la realeza de Cristo

a) En Lo espiritual

14. Sin embargo, los textos que hemos citado de la Escritura demuestran evidentísimamente, y el mismo Jesucristo lo confirma con su modo de obrar, que este reino es principalrnente espiritual y se refiere a las cosas espirituales. En efeeto, en varias ocasiones, cuando los judíos, y aun los mismos apóstoles, imaginaron erróneamente que el Mesías devolvería la libertad al pueblo y restablecería el reino de Israel, Cristo les quitó y arrancó esta vana imaginación y esperanza. Asimisrno, cuando iba a ser proclamado Rey por la muchedumbre, que, llena de admiración, le rodeaba, El rehusó tal títuto de honor huyendo y escondiéndose en la soledad. Finalmente, en presencia del gobernador romano manifestó que su reino no era de este mundo. Este reino se nos muestra en los evangelios con tales caracteres, que los hombres, para entrar en él, deben prepararse haciendo penitencia y no pueden entrar sino por la fe y el bautismo, el cual, aunque sea un rito externo, significa y produce la regeneración interior. Este reino únicamente se opone al reino de Satanás y a la potestad de las tinieblas; y exige de sus súbditos no sólo que, despegadas sus almas de las cosas y riquezas terrenas, guarden ordenadas costumbres y tengan hambre y sed de justicia, sino también que se nieguen a sí mismos y tomen su cruz. Habiendo Cristo, como Redentor, rescatado a la Iglesia con su Sangre y ofreciéndose a sí mismo, como Sacerdote y como Víctima, por los pecados del mundo, ofrecimiento que se renueva cada día perpetuamente, ¿quién no ve que la dignidad real del Salvador se reviste y participa de la naturaleza espiritual de ambos oficios?

b) En lo temporal

15. Por otra parte, erraría gravemente el que negase a Cristo-Hombre el poder sobre todas las cosas humanas y temporales, puesto que el Padre le confiríó un derecho absolutísimo sobre las cosas creadas, de tal suerte que todas están sometidas a su arbitrio. Sin embargo de ello, mientras vivió sobre la tierra se abstuvo enteramente de ejercitar este poder, y así como entonces despreció la posesión y el cuidado de las cosas humanas, así también permitió, y sigue permitiendo, que los poseedores de ellas las utilicen.

Acerca de lo cual dice bien aquella frase: No quita los reinos mortales el que da los celestiales(27). Por tanto, a todos los hombres se extiende el dominio de nuestro Redentor, como lo afirman estas palabras de nuestro predecesor, de feliz memoria, León XIII, las cuales hacemos con gusto nuestras: El imperio de Cristo se extiende no sólo sobre los pueblos católicos y sobre aquellos que habiendo recibido el bautismo pertenecen de derecho a la Iglesia, aunque el error los tenga extraviados o el cisma los separe de la caridad, sino que comprende también a cuantos no participan de la fe cristiana, de suerte que bajo la potestad de Jesús se halla todo el género humano(28).

c) En los individuos y en la sociedad

16. El es, en efecto, la fuente del bien público y privado. Fuera de El no hay que buscar la salvación en ningún otro; pues no se ha dado a los hombres otro nombre debajo del cielo por el cual debamos salvarnos(29).

El es sólo quien da la prosperidad y la felicidad verdadera, así a los individuos como a las naciones: porque la felicidad de la nación no procede de distinta fuente que la felicidad de los ciudadanos, pues la nación no es otra cosa que el conjunto concorde de ciudadanos(30). No se nieguen, pues, los gobernantes de las naciones a dar por sí mismos y por el pueblo públicas muestras de veneración y de obediencia al imperio de Cristo si quieren conservar incólume su autoridad y hacer la felicidad y la fortuna de su patria. Lo que al comenzar nuestro pontificado escribíamos sobre el gran menoscabo que padecen la autoridad y el poder legítimos, no es menos oportuno y necesario en los presentes tiempos, a saber: «Desterrados Dios y Jesucristo lamentábamos de las leyes y de la gobernación de los pueblos, y derivada la autoridad, no de Dios, sino de los hombres, ha sucedido que... hasta los mismos fundamentos de autoridad han quedado arrancados, una vez suprimida la causa principal de que unos tengan el derecho de mandar y otros la obligación de obedecer. De lo cual no ha podido menos de seguirse una violenta conmoción de toda la humana sociedad privada de todo apoyo y fundamento sólido»(31).

17. En cambio, si los hombres, pública y privadamente, reconocen la regia potestad de Cristo, necesariamente vendrán a toda la sociedad civil increíbles beneficios, como justa libertad, tranquilidad y disciplina, paz y concordia. La regia dignidad de Nuestro Señor, así como hace sacra en cierto modo la autoridad humana de los jefes y gobernantes del Estado, así también ennoblece los deberes y la obediencia de los súbditos. Por eso el apóstol San Pablo, aunque ordenó a las casadas y a los siervos que reverenciasen a Cristo en la persona de sus maridos y señores, mas también les advirtió que no obedeciesen a éstos como a simples hombres, sino sólo como a representantes de Cristo, porque es indigno de hombres redimidos por Cristo servir a otros hombres: Rescatados habéis sido a gran costa; no queráis haceros siervos de los hombres(32).

18. Y si los príncípes y los gobernantes legítimamente elegidos se persuaden de que ellos mandan, más que por derecho propio por mandato y en representación del Rey divino, a nadie se le ocultará cuán santa y sabiamente habrán de usar de su autoridad y cuán gran cuenta deberán tener, al dar las leyes y exigir su cumplimiento, con el bien común y con la dignidad humana de sus inferiores. De aquí se seguirá, sin duda, el florecimiento estable de la tranquilidad y del orden, suprimida toda causa de sedición; pues aunque el ciudadano vea en el gobernante o en las demás autoridades públicas a hombres de naturaleza igual a la suya y aun indignos y vituperables por cualquier cosa, no por eso rehusará obedecerles cuando en ellos contemple la imagen y la autoridad de Jesucristo, Dios y hombre verdadero.

19. En lo que se refiere a la concordia y a la paz, es evidente que, cuanto más vasto es el reino y con mayor amplitud abraza al género humano, tanto más se arraiga en la conciencia de los hombres el vínculo de fraternidad que los une. Esta convicción, así como aleja y disipa los conflictos frecuentes, así también endulza y disminuye sus amarguras. Y si el reino de Cristo abrazase de hecho a todos los hombres, como los abraza de derecho, ¿por qué no habríamos de esperar aquella paz que el Rey pacífico trajo a la tierra, aquel Rey que vino para reconciliar todas las cosas; que no vino a que le sirviesen, sino a servir; que siendo el Señor de todos, se hizo a sí mismo ejemplo de humildad y estableció como ley principal esta virtud, unida con el mandato de la caridad; que, finalmente dijo: Mi yugo es suave y mi carga es ligera.

¡Oh, qué felicidad podríamos gozar si los individuos, las familias y las sociedades se dejaran gobernar por Cristo! Entonces verdaderamente diremos con las mismas palabras de nuestro predecesor León XIII dirigió hace veinticinco años a todos los obispos del orbe católico, entonces se podrán curar tantas heridas, todo derecho recobrará su vigor antiguo, volverán los bienes de la paz, caerán de las manos las espadas y las armas, cuando todos acepten de buena voluntad el imperio de Cristo, cuando le obedezcan, cuando toda lengua proclame que Nuestro Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre(33).


(SS Pio XI, CE Quas Primas, 11 de Diciembre de 1925)